Los CDC confirmaron 2.318 contagios en lo que va de 2026, la cifra más alta desde 1991. El descenso en las tasas de vacunación y la expansión de brotes en 45 estados vuelven a poner a prueba el sistema de salud pública estadounidense.
Estados Unidos atraviesa uno de los momentos más delicados en materia de salud pública de las últimas décadas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron 2.318 casos de sarampión en lo que va de 2026, superando los 2.289 contagios registrados durante todo 2025 y estableciendo un nuevo récord anual cuando aún faltan varios meses para terminar el año.
La cifra convierte a 2026 en el año con más infecciones desde 1991, un dato que preocupa especialmente porque el país había declarado erradicada la transmisión endémica del sarampión en el año 2000.
Una enfermedad que parecía derrotada vuelve a propagarse
El informe de los CDC revela que el virus ya circula en 45 estados y territorios, impulsado por varios brotes simultáneos.
Los mayores focos se concentran en Carolina del Sur, Utah, Texas, Virginia, Florida, Pensilvania y Arizona, donde las autoridades sanitarias mantienen activos los sistemas de vigilancia epidemiológica.
Aunque el número de contagios continúa aumentando, existe una diferencia importante frente al año anterior: hasta el momento no se han registrado muertes, mientras que en 2025 el virus dejó tres víctimas fatales.
El denominador común: miles de personas nunca fueron vacunadas
Las estadísticas de los CDC muestran un patrón difícil de ignorar.
El 93 % de las personas infectadas no estaba vacunado o su estado de inmunización era desconocido, mientras que casi siete de cada diez casos corresponden a niños y adolescentes.
Este comportamiento confirma lo que epidemiólogos vienen advirtiendo desde hace varios años: cuando disminuye la cobertura de vacunación, el sarampión encuentra nuevamente espacios para propagarse.
La caída de la vacunación enciende las alarmas
Uno de los factores que más preocupa a las autoridades es el descenso sostenido de la vacunación infantil.
La cobertura nacional de la vacuna triple viral pasó de 95,2 % en el período escolar 2019-2020 a 92,5 % en 2024-2025, dejando aproximadamente 286.000 estudiantes sin la protección recomendada.
Para los expertos, este descenso rompe el umbral necesario para mantener la llamada inmunidad colectiva, considerada la principal barrera contra la reaparición de enfermedades altamente contagiosas.
Cuando la desinformación también se convierte en un problema de salud pública
El aumento de los casos ha reabierto un debate que va mucho más allá de la medicina.
Durante los últimos años ha crecido la circulación de información falsa sobre las vacunas en redes sociales y otros espacios digitales, fenómeno que diversos estudios científicos relacionan con la disminución de las tasas de inmunización.
La controversia también ha alcanzado la esfera política debido a las posiciones expresadas por el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., quien durante años cuestionó la seguridad de algunas vacunas, pese a que las principales organizaciones médicas sostienen que existe amplia evidencia sobre su eficacia y seguridad.
Lo que está en juego: perder un logro histórico
El incremento sostenido de casos no solo representa un problema para hospitales y autoridades sanitarias.
Especialistas advierten que, si la transmisión continúa expandiéndose, Estados Unidos podría poner en riesgo uno de sus mayores logros en salud pública: mantener la eliminación del sarampión, alcanzada oficialmente hace más de dos décadas gracias a campañas masivas de vacunación.
El escenario también obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica para evitar que nuevos brotes se conviertan en cadenas permanentes de transmisión.
Más que un problema estadounidense, una advertencia para todo el continente
El resurgimiento del sarampión en Estados Unidos tiene implicaciones que trascienden sus fronteras.
En un mundo marcado por la movilidad internacional, el aumento de casos incrementa el riesgo de importación del virus hacia otros países de América, especialmente aquellos donde también han disminuido las coberturas de vacunación.
Para Colombia, el brote representa un recordatorio sobre la importancia de mantener altas tasas de inmunización infantil y fortalecer la vigilancia epidemiológica en puertos, aeropuertos y zonas de frontera.
La principal lección que deja el brote
El nuevo récord de contagios demuestra que enfermedades consideradas controladas pueden reaparecer cuando disminuye la protección colectiva.
La experiencia de Estados Unidos evidencia que la vacunación sigue siendo una de las herramientas más efectivas para prevenir brotes de enfermedades altamente contagiosas y evitar que los sistemas de salud enfrenten nuevamente crisis que parecían superadas.
