Mientras Abelardo de la Espriella asumía la Presidencia de Colombia en Cali, el senador Iván Cepeda encabezó una concentración en Barranquilla, reiteró que no reconoce la legitimidad política del nuevo mandatario y anunció la creación de un gabinete alterno para ejercer oposición.
El primer día del mandato de Abelardo de la Espriella no solo estuvo acompañado por la ceremonia oficial de posesión en Cali. Paralelamente, el Pacto Histórico organizó concentraciones en Barranquilla, Bogotá y Cali como una demostración de oposición política al nuevo Gobierno.
El acto principal se desarrolló en Barranquilla y fue encabezado por el senador Iván Cepeda, quien se consolida como la principal figura de la oposición tras las elecciones presidenciales de junio.
Durante su intervención, Cepeda reiteró que no reconoce la legitimidad política del nuevo mandatario, aunque su elección fue avalada por las autoridades electorales y se concretó con la posesión presidencial prevista por la Constitución. El propio Pacto Histórico ha diferenciado entre la legalidad del proceso electoral y su postura política frente al nuevo Gobierno.
Una concentración paralela mientras Colombia estrenaba presidente
La jornada fue convocada como un acto de «desobediencia civil pacífica» y reunió a organizaciones sindicales, movimientos sociales, dirigentes políticos y simpatizantes del Pacto Histórico.
Inicialmente la movilización estaba prevista para la tarde, pero el horario fue modificado para evitar coincidir con otros eventos públicos programados en Barranquilla.
En la concentración también participaron congresistas como Pedro Flórez, Aída Avella, Andrea Vargas, Jairo Santamaría y otros dirigentes de la coalición de izquierda, quienes insistieron en la necesidad de defender las reformas impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro.
El anuncio que elevó el tono político: nace un gabinete alterno
El momento de mayor impacto político llegó cuando Iván Cepeda anunció la creación de un «Gabinete por la Vida», un equipo alterno que, según explicó, buscará hacer seguimiento permanente a las decisiones del Gobierno de Abelardo de la Espriella.
El senador afirmó que este gabinete trabajará junto a exministros y dirigentes del gobierno saliente para presentar argumentos técnicos y políticos frente a las decisiones del Ejecutivo.
Durante su discurso aseguró:
«No responderemos al odio con odio, ni al autoritarismo con violencia. Responderemos con la fuerza organizada y consciente del pueblo».
Asimismo, sostuvo que la oposición mantendrá abiertas las puertas al diálogo nacional siempre que existan garantías democráticas, aunque reiteró que defenderán «hasta el límite» las políticas implementadas durante los últimos cuatro años.
Una oposición que ya había sido anunciada
Las declaraciones de Cepeda no sorprendieron al escenario político.
Desde semanas antes de la posesión presidencial había anunciado que no asistiría a la ceremonia porque, según él, Abelardo de la Espriella carece de legitimidad política y ética. También había convocado el acto público de Barranquilla como una respuesta simbólica a la instalación del nuevo Gobierno y como una expresión de «desobediencia civil pacífica».
¿Qué significa desconocer la legitimidad política?
Aunque Iván Cepeda insiste en que no reconoce la legitimidad política del nuevo presidente, esa posición no implica desconocer la legalidad constitucional de su elección.
Abelardo de la Espriella fue declarado ganador por las autoridades electorales y tomó posesión conforme al procedimiento previsto en la Constitución Política.
La diferencia planteada por la oposición consiste en que cuestiona el respaldo político y las circunstancias que rodearon la elección, mientras reconoce que el proceso institucional permitió su llegada a la Presidencia. Esa distinción fue expuesta previamente por dirigentes del propio Pacto Histórico.
El desafío para el nuevo Gobierno apenas comienza
La posesión presidencial dejó claro que el Gobierno de Abelardo de la Espriella inicia su mandato en un ambiente de fuerte polarización política.
Mientras el nuevo Ejecutivo promete un cambio en la política de seguridad, economía y relaciones internacionales, la oposición comienza a reorganizarse con un liderazgo visible encabezado por Iván Cepeda y con una estrategia que combina movilización ciudadana, control político y vigilancia permanente a las decisiones del Gobierno.
Para los ciudadanos, el principal reto será que las diferencias entre oficialismo y oposición permanezcan dentro del marco institucional y democrático, evitando que la confrontación política termine afectando la gobernabilidad o el desarrollo de las reformas que el país necesita.
