El coronel Plazas Vega habla de su absolución en una Corte de Miami y los fantasmas del Palacio de Justicia

AUTOR
Hermógenes Nagles Cardozo
Periodista
Cuarenta años después de la toma del Palacio de Justicia por parte de un comando terrorista del M-19, ocurrida el miércoles 6 de noviembre de 1985, el coronel Luis Alfonso Plazas Vega es el más veterano militar que aún sobrevive a la cruenta guerra declarada en el último siglo por las mafias del narcotráfico.
“Se hizo justicia con un héroe de la Patria. ¡Que viva Cristo Rey!”, fue la exclamación que escribió con inusitado regocijo en su cuenta de X el presidente Abelardo De la Espriella tan pronto se conoció el fallo de absolución de su padre. El caso fue dirimido por una Corte Civil de Miami por ser el coronel Plazas Vega residente permanente en el estado de Florida, al igual que sus demandantes.
Le pregunto, entonces, si su intervención militar, que le ha costado tantos sinsabores en el transcurrir de su vida, le ocasiona a veces un mea culpa, y de inmediato responde sin ambages:
“Me correspondió intervenir en la recuperación del Palacio de Justicia por orden del comandante de la Brigada 13, mi general Jesús Armando Cabrales, ante la violencia del ataque terrorista del M-19, que superaba la capacidad de la Policía para confrontarlo”.
¿Y el hecho de que se presente una denuncia contra usted a nivel internacional por este mismo caso judicial, qué reacción le ha merecido?
“Me reconforta recibir el respaldo del presidente de la República y de los colombianos en general, pero ha sido una situación difícil a nivel personal por el hecho de que fui absuelto en Colombia y ahora, cuando ya llevamos un buen tiempo residiendo en los Estados Unidos, ver que vuelven a abrir otro proceso con las mismas acusaciones es algo muy duro. Pero la ley americana lo permite cuando se trata de extranjeros que llegan para evadir la justicia de sus países de origen, aunque ese no fue mi caso. Yo no fijé mi residencia aquí, en Florida, para huir de la justicia colombiana. Eso sería un absurdo. Lo que ocurrió en este nuevo proceso es que una ONG izquierdista, enriquecida con fondos federales, y un poderoso grupo de abogados de California acomodaron una demanda llena de calumnias, y la justicia americana hizo la investigación de rigor, con los claros y transparentes resultados de mi absolución unánime, que fue declarada por 10 jurados de conciencia el pasado 17 de septiembre, después de un proceso de más de 4 años y de dos semanas de juicio”.
