Un medio especializado reveló que la administración de Donald Trump intervino para que los máximos directivos de Meta y Google no asistieran a una audiencia sobre seguridad infantil en internet. La información no ha sido confirmada oficialmente por las empresas ni por la Casa Blanca.
Una nueva controversia rodea la relación entre la Casa Blanca y las grandes empresas tecnológicas en Estados Unidos. Un reportaje publicado por el medio especializado POLITICO asegura que funcionarios del Gobierno habrían participado en negociaciones para evitar que Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, y Sundar Pichai, director ejecutivo de Google, comparezcan personalmente ante el Comité Judicial del Senado en una audiencia sobre la protección de menores en las redes sociales.
De acuerdo con la publicación, en lugar de los dos máximos ejecutivos asistirían Adam Mosseri, director de Instagram, y Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube, durante la audiencia prevista tentativamente para el 28 de julio. La información se basa en fuentes conocedoras de las conversaciones, pero que solicitaron mantener el anonimato.
Una audiencia de alto impacto
El presidente del Comité Judicial del Senado, el republicano Chuck Grassley, había invitado inicialmente a Zuckerberg, Pichai, así como a los directivos de TikTok y Snap, para responder por las políticas de protección de menores en sus plataformas.
La audiencia ha sido presentada bajo un título que recuerda las investigaciones contra la industria tabacalera de décadas atrás. El objetivo es establecer si las grandes plataformas digitales han diseñado productos que generan adicción entre niños y adolescentes y si adoptaron medidas suficientes para prevenir situaciones de abuso, explotación y otros riesgos en línea.
El supuesto acuerdo
Según POLITICO, las conversaciones incluyeron representantes de Meta, funcionarios de la Casa Blanca y asesores del Senado.
El reporte sostiene que la administración Trump aceptó respaldar un paquete legislativo impulsado por Chuck Grassley, conocido como James T. Woods Act, mientras el senador permitiría que ejecutivos de menor perfil comparecieran en representación de Meta y Google.
La iniciativa busca fortalecer la legislación federal contra la explotación sexual infantil en internet, crear nuevos delitos relacionados con el abuso facilitado por tecnologías digitales y revisar las penas aplicables a este tipo de conductas.
Las respuestas oficiales
Hasta el momento, ninguna de las partes ha confirmado la existencia de un acuerdo para modificar la lista de comparecientes.
Google aseguró que la empresa «no participó con la Casa Blanca sobre la audiencia ni pidió su intervención», mientras que Meta se abstuvo de hacer comentarios.
Por su parte, la Casa Blanca afirmó que respalda el proyecto de ley por considerar que fortalece la lucha contra la explotación infantil en línea y señaló que es normal que el Ejecutivo apoye iniciativas bipartidistas dirigidas a proteger a los menores. No respondió directamente a las versiones sobre una eventual mediación para excluir a Zuckerberg y Pichai de la audiencia.
La presión sobre las grandes tecnológicas continúa
La convocatoria al Senado coincide con un momento complejo para las principales plataformas digitales.
En los últimos meses, Meta y YouTube han enfrentado demandas en distintos estados de Estados Unidos por presuntos daños ocasionados a menores debido a características consideradas adictivas dentro de sus plataformas. Algunos procesos judiciales ya han producido decisiones desfavorables para las compañías, aumentando la presión para que el Congreso impulse nuevas regulaciones sobre el funcionamiento de las redes sociales.
El tema no es nuevo. En enero de 2024, Mark Zuckerberg compareció ante el Senado junto con otros directivos tecnológicos y pidió disculpas a familias cuyos hijos fueron víctimas de abusos relacionados con las redes sociales, en una de las audiencias más recordadas sobre responsabilidad digital.
Un debate que trasciende a las empresas
Más allá de la controversia política, el caso vuelve a poner sobre la mesa un debate que también interesa a otros países, incluida Colombia. El crecimiento del uso de redes sociales entre menores de edad ha llevado a gobiernos y organismos internacionales a plantear mayores exigencias sobre los algoritmos, los sistemas de recomendación de contenido, los mecanismos de verificación de edad y las herramientas de control parental.
Mientras el Senado estadounidense prepara una nueva jornada de escrutinio a las grandes plataformas, la atención también se concentra en la transparencia de las relaciones entre el poder político y las compañías tecnológicas. Si las versiones publicadas por POLITICO llegan a confirmarse, el episodio podría abrir un nuevo frente de discusión sobre la influencia que ejercen las grandes empresas digitales en las decisiones de Washington y sobre los límites que deben existir entre el Gobierno y el poder corporativo.
