La entidad entregó por primera vez sus estados financieros de 2023 y 2024 tras años de retrasos. El informe revela un patrimonio negativo, millonarias obligaciones con hospitales y un rezago histórico de facturas sin registrar.
La Nueva EPS presentó ante la Superintendencia Nacional de Salud sus estados financieros correspondientes a las vigencias 2023 y 2024, un paso clave dentro del proceso de intervención que adelanta el Gobierno Nacional para conocer la verdadera situación económica de la aseguradora más grande del país.
Los informes, que permanecían pendientes desde hace varios años, revelan que la EPS cerró el año 2024 con pérdidas por $4,8 billones, una cifra que confirma la delicada situación financiera que enfrenta la entidad y, al mismo tiempo, pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad del sistema de salud colombiano.
La radicación de los estados financieros fue liderada por el agente especial interventor Jorge Iván Ospina Gómez, quien asumió la administración de la entidad el pasado 10 de abril de 2026 con el propósito de reorganizar sus finanzas y establecer un diagnóstico real de su operación.
Un rezago contable de casi dos décadas
Uno de los principales hallazgos del proceso de saneamiento financiero fue la existencia de cerca de 10 millones de facturas por servicios de salud prestados desde 2008 que no habían sido incorporadas correctamente en la contabilidad de la entidad.
La actualización de estos registros permitió reconocer obligaciones que permanecían fuera de los estados financieros, ofreciendo un panorama más cercano a la realidad sobre el costo de la prestación de los servicios médicos y el volumen de las deudas acumuladas.
Según la administración de Nueva EPS, este ejercicio de depuración era indispensable para diseñar un plan de recuperación financiera basado en cifras verificables.
Los números del balance
Los estados financieros muestran un marcado desequilibrio entre los ingresos que recibe la EPS y el costo de atender a más de sus millones de afiliados. Durante 2024 la entidad reportó:
- Ingresos ordinarios: $22,2 billones.
- Costo de los servicios de salud: $26,4 billones.
- Gastos administrativos: $500.000 millones, equivalentes al 2,5 % de los ingresos.
- Resultado del ejercicio: pérdida de $4,8 billones.
Aunque el déficit sigue siendo considerable, representa una reducción frente a las pérdidas registradas en 2023, cuando la entidad reportó un saldo negativo cercano a $6,5 billones.
Un patrimonio en terreno negativo
El informe también evidencia el deterioro patrimonial de la aseguradora. Al cierre de 2024, Nueva EPS reportó:
- Activos: $10,6 billones.
- Pasivos: $22,5 billones.
- Patrimonio: -$11,9 billones.
Estas cifras reflejan que las obligaciones de la entidad superan ampliamente el valor de sus activos, una situación que limita su capacidad financiera y exige medidas de reorganización para garantizar su continuidad.
La administración aclaró que buena parte del incremento de los pasivos no corresponde a nuevas deudas adquiridas durante 2024, sino al reconocimiento contable de compromisos acumulados durante años anteriores que no estaban plenamente registrados.
Deudas con hospitales y clínicas
Uno de los aspectos que más preocupa al sector salud continúa siendo la cartera con clínicas y hospitales.
De acuerdo con Nueva EPS, luego de descontar los pagos realizados por la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), los abonos efectuados y los valores que permanecen en conciliación, la deuda neta con la red prestadora asciende aproximadamente a $13,2 billones.
La intervención espera reducir esta cifra mediante mesas técnicas de conciliación, auditorías y revisión de glosas, mecanismos con los que busca depurar las obligaciones pendientes y agilizar el flujo de recursos hacia las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS).
La explicación de la administración
La dirección de Nueva EPS sostiene que las pérdidas no obedecen exclusivamente a problemas de gestión administrativa.
Según la entidad, el déficit refleja un problema estructural del sistema de salud colombiano: los recursos que reciben las EPS resultan insuficientes para cubrir el costo real de la atención médica de sus afiliados.
A ello se suma que parte de los recursos girados durante 2024 fueron utilizados para atender obligaciones acumuladas de vigencias anteriores, lo que impactó negativamente el resultado financiero del ejercicio.
¿Hay riesgo de liquidación?
Pese al complejo panorama contable, el agente interventor Jorge Iván Ospina aseguró que la entidad mantiene posibilidades de recuperación.
Según explicó, el objetivo de la intervención es reorganizar la operación, sanear la contabilidad y fortalecer la capacidad financiera de la EPS para garantizar la atención de millones de usuarios.
«Si seguimos por este camino de la reorganización empresarial que hoy adelantamos con rigor, Nueva EPS demostrará su viabilidad absoluta y no tendría por qué ser liquidada», afirmó el funcionario.
Un diagnóstico que reabre el debate sobre el sistema de salud
La publicación de estos estados financieros representa uno de los diagnósticos más completos realizados hasta ahora sobre la situación de Nueva EPS y confirma que la crisis financiera de la entidad no responde únicamente a problemas recientes, sino a un acumulado de obligaciones, rezagos contables y desequilibrios estructurales del sistema.
El reto para la intervención será traducir este proceso de saneamiento contable en mejoras concretas para la prestación del servicio, garantizar el pago oportuno a hospitales y clínicas y recuperar la confianza de millones de afiliados que dependen de la EPS más grande del país.
