El fundador de Nubank fue nombrado miembro de la junta directiva de OpenAI, creadora de ChatGPT. Más que un reconocimiento personal, su llegada refleja el creciente peso de América Latina en la revolución tecnológica y abre interrogantes sobre el futuro de la inteligencia artificial en sectores como la banca, la educación y la economía.
Durante años, los grandes anuncios sobre inteligencia artificial parecían ocurrir siempre entre Silicon Valley, Nueva York o Londres. Esta vez, sin embargo, uno de los protagonistas habla con acento colombiano.
OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT y una de las organizaciones más influyentes en el desarrollo de inteligencia artificial del mundo, anunció el nombramiento del empresario colombiano David Vélez, fundador y director ejecutivo de Nubank, como nuevo integrante de su junta directiva.
Junto a Vélez también fue designado Robin Vince, presidente y CEO del histórico banco estadounidense BNY.
La decisión llega en un momento decisivo para OpenAI, que busca fortalecer su gobierno corporativo mientras expande el uso de la inteligencia artificial hacia sectores altamente regulados, especialmente el sistema financiero.
Una historia que comenzó desafiando a la banca tradicional
Cuando David Vélez fundó Nubank en Brasil en 2013, pocos imaginaban que aquella startup terminaría convirtiéndose en el banco digital más grande de América Latina.
Mientras las entidades tradicionales exigían filas, trámites y oficinas físicas, Nubank apostó por hacer todo desde un teléfono celular.
La apuesta funcionó. Hoy la compañía supera los 135 millones de clientes en varios países latinoamericanos y es considerada una de las fintech más exitosas del mundo.
Ese crecimiento convirtió a Vélez en uno de los empresarios más influyentes de la región.
Según estimaciones recientes, su patrimonio supera los US$13.700 millones, ubicándolo entre las mayores fortunas de Colombia.
Sin embargo, el anuncio de OpenAI demuestra que el reconocimiento internacional ya no proviene únicamente del éxito financiero.
Ahora también llega por la capacidad de liderar procesos de innovación en industrias altamente reguladas.
¿Por qué OpenAI busca líderes del sistema financiero?
La inteligencia artificial dejó hace tiempo de ser un experimento tecnológico.
Hoy está entrando en bancos, hospitales, universidades, empresas de energía, aseguradoras y gobiernos.
Eso implica un desafío enorme. Mientras los modelos de IA se vuelven más poderosos, también aumentan las preguntas sobre regulación, privacidad, manejo de datos, riesgos operacionales y confianza ciudadana.
Por esa razón OpenAI ha comenzado a incorporar perfiles distintos a los tradicionales ingenieros de Silicon Valley.
David Vélez aporta precisamente esa experiencia.
Durante más de una década dirigió una empresa sometida a estrictas regulaciones financieras en varios países, enfrentando retos relacionados con seguridad digital, protección de datos y escalabilidad tecnológica.
Su conocimiento podría resultar determinante para una organización que busca que la inteligencia artificial sea adoptada por industrias donde la confianza es tan importante como la innovación.
Más que un nombramiento, América Latina empieza a sentarse en la mesa
Existe un detalle que probablemente pase desapercibido entre los titulares. Durante décadas, América Latina ha sido consumidora de tecnología.
Las grandes decisiones sobre internet, redes sociales, computación en la nube e inteligencia artificial casi siempre se tomaban fuera de la región.
El ingreso de Vélez a la junta directiva de OpenAI representa un cambio simbólico importante.
No significa únicamente que un colombiano obtuvo un cargo prestigioso.
Significa que una de las empresas más influyentes del planeta reconoce que la experiencia latinoamericana también puede aportar en la construcción de la inteligencia artificial global.
Es un paso que refleja la creciente madurez del ecosistema tecnológico regional.
Lo que puede significar para Colombia
Aunque el nombramiento no implica beneficios inmediatos para el país, sí envía varias señales.
Primero, demuestra que desde Colombia y América Latina pueden surgir líderes con influencia en los principales escenarios tecnológicos del mundo.
Segundo, abre posibilidades para fortalecer la conversación sobre inteligencia artificial en la región, especialmente en temas como inclusión financiera, educación digital y productividad empresarial.
Y tercero, pone nuevamente sobre la mesa una discusión que Colombia no puede seguir aplazando:
¿Cómo preparará el país a sus empresas, universidades y trabajadores para una economía donde la inteligencia artificial será protagonista?
El verdadero desafío no será únicamente desarrollar tecnología.
Será formar talento capaz de crearla, regularla y utilizarla responsablemente.
El desafío de una IA responsable
Durante el anuncio, David Vélez afirmó que la tecnología solo genera oportunidades cuando se desarrolla sobre una base de confianza y pensando en las personas.
La frase resume uno de los principales debates actuales. La inteligencia artificial promete aumentar la productividad, acelerar procesos y democratizar el acceso al conocimiento.
Pero también plantea riesgos relacionados con el empleo, la privacidad, la desinformación y la concentración del poder tecnológico.
Precisamente por eso las decisiones que tome la junta directiva de OpenAI tendrán un impacto que trasciende al mundo empresarial.
Influirán en la manera como millones de personas interactuarán con sistemas de inteligencia artificial durante la próxima década.
Nombramiento con valor estratégico.
La llegada de David Vélez a la junta directiva de OpenAI representa mucho más que un reconocimiento empresarial.
Es una señal de que América Latina comienza a tener voz en las discusiones sobre la tecnología que transformará la economía, el trabajo y la vida cotidiana durante las próximas décadas.
Para Colombia, el nombramiento es motivo de orgullo, pero también una invitación a acelerar la formación de talento, fortalecer la innovación y participar activamente en la construcción de la nueva economía digital.
Porque el futuro de la inteligencia artificial no solo se escribirá desde Silicon Valley.
También empezará a escribirse desde esta parte del continente.
